La escalofriante historia de una venezolana en Curazao contada por Amnistía Internacional

Vanesa, una venezolana indocumentada, tenía cuatro meses y medio de embarazo cuando fue arrestada por las autoridades de Curazao en su residencia y la trasladaron a una estación policial donde asegura que le gritaron y la lanzaron contra una pared por negarse a recoger del piso uno de sus aretes por temor a que la golpearan.

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La mujer, que declinó ser identificada, dijo que fue transferida a las llamadas “Barracas de Extranjeros” y allí lo único que le dieron de comer durante los primeros 10 días de su detención fue pan con mantequilla de maní, y además no le suministraron atención médica. Luego la deportaron a Venezuela y, al acudir a un hospital, los médicos le dijeron que su bebé había muerto.

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La historia de Vanesa forma parte del informe de Amnistía Internacional (AI) “Detenidos y deportados: a los venezolanos les negaron protección en Curazao”. “Es una desgracia que el gobierno de Curazao no haya establecido un procedimiento eficaz para las personas que soliciten asilo. En lugar de darle la espalda a las personas que huyen de una crisis desesperada en Venezuela, las autoridades de Curazao deben garantizar los derechos de todos los solicitantes de asilo y refugiados que necesitan protección internacional”, dijo Erika Guevara-Rosas, directora de Amnistía Internacional para América.

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Guevara-Rosas afirma que el gobierno de Curazao ha diseñado una “estrategia de deportación activa” para sacar del país a las personas con un estado migratorio irregular. En 2017, deportaron a 1,203 venezolanos de la isla, mientras que en los primeros cuatro meses de este año deportaron a otros 386, según las cifras de AI. Leer original en El Nuevo Herald

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